créditos: Bella da Semana

Mes de los enamorados: ¿celebración u obligación?

Si ya lo entendiste, no te sientas culpado. Pero cuando junio llega y los asuntos sobre el Día de los Enamorados comienzan con el inicio del mes, existen algunos sentimientos ligados a esta fecha. Las mujeres, generalmente más románticas, se emocionan con la fecha, piensan en regalos (para dar y recibir) y hacen planes para celebrar. Ya los hombres no suelen ser tan festivos…

Generalmente en esta columna, al inicio del mes de junio, traigo consejos de regalos para las novias. Pero a mi alrededor hay personas que tienen relaciones, que están casadas o aquellas que no tienen una
relación fija. Y de lo que más se habla es de la cena de celebración o del regalo que se intercambiarán. Ambos por cierta obligación.

Parejas nuevas y apasionadas esperan la fecha con ansiedad. Reservas en buenos restaurantes, viajes, miles de regalos. ¡Qué bonita esa fase de la pasión cuando la llama del amor está encendida! Después de algunos años, la conmemoración es algo más que algo burocrático. Con el tiempo, la cena se convierte en lo principal (al final, comer bien, es una buena oportunidad y el regalo puede ser algo comunitario, como un viaje, por ejemplo.

Existe aquella fase en la que los regalos son más funcionales que sorprendentes. Al contrario de aquellos que te dejan con la boca abierta, es hora de preguntar qué falta por regalar. En vez de cenar en un lugar estupendo, caro e inolvidable, una cena tranquila en casa con comida buena ya es suficiente. Y así pasan los años de los Días de los Enamorados. Es fácil encontrar parejas que están juntas hace décadas, casados o conmemorando el día del amor. Y confieso que me parece lindo, que admiro esa complicidad consolidada que va más allá de las celebraciones. Al final, esa fecha puede ser hasta hipócrita, con parejas que intercambian regalos e infidelidades.

Juzgar es una tarea para todos. Aceptar la vida ajena es una tarea para los fuertes. ¿Cuál es el problema si los planes fallaron y nadie conmemora el día, o hay que trabajar, o falta dinero para el regalo? Son tantas las combinaciones y situaciones de las que somos susceptibles que no debemos juzgar a nadie. Aquí en casa celebramos con nuestra hija y sí, los regalos están en la fase funcional (¡la mejor de todas!).

Mariana Goulart


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